CUNEF Universidad debate la transformación de la abogacía de empresa: más estratégica, tecnológica y humana
12 de febrero de 2026
El Aula Magna de CUNEF Universidad acogió el pasado 13 de febrero un nuevo seminario de actualidad jurídica del ciclo "Jueves, Derecho, CUNEF Universidad", bajo el título “La transformación estratégica de la abogacía de empresa”. La sesión contó con la participación de Juan Fernández Tamames, abogado del Comité de Cumplimiento penal de Telefónica España; Miriam Domínguez, Head of Legal EU en Cabify; y América Pastor, Chief Legal Officer en Restaurant Brands Europe. El encuentro fue moderado por Andrés Betancor, director del Departamento de Derecho de CUNEF Universidad.
Los expertos coincidieron en que el rol del abogado de empresa ha vivido una profunda transformación, sobre todo cultural, que le ha alejado de la figura del stopper para convertirlo en un aliado clave en la estrategia y el desarrollo del negocio. Como señaló Juan Fernández Tamames, el cambio ha consistido en “entender el negocio y acompañarles, para que la consulta al abogado no se vea como un obstáculo, sino como una herramienta para operar con un riesgo controlado”.
Un aliado que gestiona el riesgo reputacional
En sectores de alta competencia o disruptivos, la función de la abogacía de empresa es aún más crítica. América Pastor explicó que, para ser un asesor flexible, es esencial participar en la estrategia desde el inicio, preguntándose siempre “cómo lo vamos a hacer antes de decir no”. Según Pastor, el objetivo es “conseguir que las ideas salgan adelante salvaguardando la seguridad de la empresa, o incluso valorando qué riesgos estamos dispuestos a asumir, porque el riesgo cero es inviable”.
En este contexto, la gestión de la reputación se convierte en una prioridad. Miriam Domínguez puso el foco en las crisis reputacionales, explicando que un acontecimiento externo puede generar una tormenta perfecta para la imagen de la compañía. “La confianza es de los mayores activos que tiene una empresa. Por eso, los abogados tenemos que ser gestores del riesgo reputacional”, concluyó.
El reto de diferenciarse en un mundo globalizado
Durante el debate se abordaron los riesgos de esta mayor integración en el negocio, como la amenaza a dos cualidades esenciales en la función del abogado: la independencia de criterio y el secreto profesional. Los ponentes defendieron que el pensamiento crítico es, precisamente, el mayor valor que aporta el abogado. “La empresa no quiere a alguien que le diga que sí a todo”, apuntó América Pastor. De cara al futuro, destacaron la necesidad de reformas que otorguen seguridad jurídica al profesional, como el reconocimiento explícito del secreto profesional para el abogado de empresa.
Humanidad y criterio frente a la inteligencia artificial
En cuanto al impacto de la tecnología, los ponentes defendieron que, si bien la IA es una herramienta muy buena y eficiente, el verdadero riesgo es que el profesional llegue a delegar su criterio jurídico en la inteligencia artificial. Insistieron en que la tecnología debe ser una aliada. “Tenemos que convivir con ella y aprender, se ha terminado el no utilizarla porque ‘yo la jurisprudencia la subrayo’”, afirmó Fernández Tamames. Frente a la automatización, el valor diferencial del abogado reside en sus cualidades humanas. Como resumió Andrés Betancor, “la única manera de hacer frente a la máquina es reivindicando la humanidad y potenciando las cualidades que nos identifican como humanos”.
La jornada puso de relieve la consolidación de un nuevo paradigma para la abogacía de empresa, donde el jurista no solo debe dominar la técnica legal, sino también aportar visión estratégica, criterio ético y una capacidad de adaptación fundamental para generar valor en un mercado en constante cambio.