En el artículo, se analiza como la obligación de los fabricantes de automóviles (y en general de cualquier empresa franquiciadora) de no discriminar entre sus concesionarios puede generar un exceso de estandarización en las redes distributivas y perjudicar la capacidad de dichas redes de adaptarse rápidamente al entorno. También se argumenta que fabricantes y concesionarios pueden escapar las restricciones legales a través de acuerdos informales sostenidos por su mutuo interés en una relación a largo plazo. Finalmente, se demuestra como la teoría expuesta en el artículo puede explicar varias prácticas contractuales frecuentemente utilizadas por fabricantes y concesionarios.
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